lunes, 2 de junio de 2014

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. TRASLADO DE NUESTRA MADRE LA VIRGEN DE FÁTIMA A LA CAPELLINA.

Celebramos ayer, a los 40 días de la Pascua, la fiesta de la Ascensión de Jesús. El que tanto bajó, sube al encuentro con Dios Padre. Hemos contemplado sus descensos a lo más bajo, incluso hasta el abismo de la muerte. Sin embargo, nos alegramos viendo su elevación. Para todos, la Ascensión es un mensaje de esperanza y justicia. Esperanza porque si sube Jesús, nosotros lo haremos también y justicia porque, al final, el que fue humillado ha sido enaltecido. Después de la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro párroco el padre Carlos, nuestra madre la Virgen de Fátima, fue trasladada en procesión a la Capellina.

Tras el saludo inicial del sacerdote, y la incensación del altar y de nuestra Madre, la Virgen de Fátima, se dió paso a la Liturgia de la Palabra.


En el libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos el relato de la Ascensión de Jesús. Antes de marchar les promete el Espíritu Santo y la encomienda de llevar la Buena Noticia del Evangelio hasta los confines del mundo. La fe en Jesús no se basa en mirar al cielo y esperar. Somos llamados a la misión en la tierra, a la construcción del Reino de Dios, aquí y ahora.

En la segunda lectura, de la carta a los creyentes de Éfeso, se nos dice que la Ascensión es prolongación de la Resurrección y como, por ella, se constituye la comunidad de los creyentes en Jesús. La Iglesia es hoy el misterio de comunión que continúa la misión de Jesús y la presencia de Dios en el mundo.

En el Evangelio de Mateo, Jesús va al encuentro de los once en Galilea. Él, que tiene todo el poder del cielo y la tierra, lo traduce en entrega y servicio a los demás. Jesús les recuerda que no es un Mesías de fuerza y poder humano. Su misión fue, y ahora es la nuestra, transformar el mundo a imagen y semejanza de Dios.
Tras la lectura del Evangelio, el padre Carlos dió la Homilía recordándonos la importancia de esta fiesta de la Ascensión del Señor.

El coro Santa María del Saladillo, amenizó la Eucaristía acompañando con sus cantos.



Los pequeños que recibieron este año la Primera Comunión nos acompañaron en este día. 
Fue una misa multitudinaria, en la que grandes y pequeños celebramos juntos unidos en oración, la Ascensión del Señor y la vuelta de la Virgen de Fátima a la Capellina.



Una vez finalizada la Eucaristía, se preparó todo para comenzar la procesión, que nos llevaría a la Capellina.
Los que abrían la procesión eran nuestros pequeños que recibieron su Primera Comunión a principios de Mayo.




Todos los feligreses, junto con nuestro Párroco, fueron en procesión rezando el Santo Rosario y acompañando con sus cantos.


Una vez llegados a la Capellina, la Virgen fue recibida entre aplausos y vítores de los allí asistentes.


Gracias Madre nuestra, por permitirnos acompañarte en este día en el que vuelves a la Capellina donde permanecerás hasta Octubre
Te pedimos que seas nuestro ejemplo de buenos cristianos, 
y que cómo tú, seamos humildes y aceptemos
 en nuestra vida la voluntad del Padre. 
Amén


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