domingo, 8 de septiembre de 2013

XXIIIº DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Coincidiendo con la Jornada de Ayuno y Oración por la Paz, celebramos hoy, en este XXIIIº Domingo del Tiempo Ordinario la Natividad de María
En comunión y obediencia a nuestro Santo Padre el Papa Francisco, rezamos por la paz en Siria y en todo el mundo.Rezamos para que cesen las guerras que llevan a la muerte a tantos inocentes. 
Es importante reflexionar que no podemos pedir la paz entre los pueblos si no buscamos la paz unos con otros, por eso pedimos al Señor que nos ayude con su Gracia para que podamos amarle sobre todas las cosas:nuestra justicia,nuestras razones, lo que nosotros pensamos que es lo bueno, etc... y nos conceda del mismo modo amar al prójimo como a nosotros mismos.

Jesús nos pide este domingo un seguimiento radical a su persona y a su doctrina. “Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, 

e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío”. Y hoy todo ello está en la actualidad, el mundo de hoy nos pide –nos exige—que olvidemos a Jesús o que, al menos, no mencionemos su nombre o mostremos su cruz. No podemos hacerlo. Jesús nos pide un seguimiento radical.
Hemos de seguirle, por encima de todo, incluso por encima de lo que nos parece digno y bueno. La llamada de Jesús no nos debe producir tristeza,Jesús brinda ayuda y sabiduría para saber exactamente lo que tenemos que hacer. Pero hemos de seguirle, sin rodeos, sin mirar atrás,con alegría, humildad y esperanza. 

La liturgia de este Domingo, nos ayuda precisamente a ver como poniendo nuestra vida en Dios, todo lo demás viene dado gratuitamente.

La Primera Lectura (Sab 9,13-18) nos invita a entrar en oración para escuchar cual es la voluntad de Dios en nuestra vida. Además,nos dice que sólo es posible comprender los caminos de Dios cuando el Espíritu Santo nos ilumina con la fe; fe que guía nuestros pasos tras sus huellas,conociendo así el verdadero y único camino.

El Salmo "Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación" nos llama a confiar en la misericordia del Señor que es eterna.

En la Segunda Lectura (Flm 9b-10.12-17) san Pablo nos recuerda que somos libres y que en nuestra libertad entramos en la voluntad de Dios para de esta forma acumular obras de vida eterna para el día del juicio final.

En el Evangelio de Lucas(Lc 14,25-33) Jesús nos pide un seguimiento radical a su persona y a su doctrina,y nos resume la Ley de Dios que es el culmen de la vida cristiana; Amarás  a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.


Por Ti, Señor, doy algo de mi tiempo para rezar.
Por Ti, Señor, ofrezco algo de mi vida a los demás.
Por Ti, Señor, sé que nada es comparable a tu verdad.
Por Ti, Señor, me siento vivo y con ganas de caminar.
Por Ti, Señor, miro hacia el cielo.
Por Ti, Señor, escucho tu Palabra.
Por Ti, Señor, sé que hay una Patria que me espera.
Por Ti, Señor, creo, espero y amo.
Por Ti, Señor.
Amén.

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