miércoles, 1 de mayo de 2013

QUINTO DOMINGO DE PASCUA: BAJADA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y ENCUENTRO CON LOS PASTORCITOS



El pasado domingo día 28,quinto domingo de pascua,nuestra madre la Virgen de Fátima, como es tradición en nuestra parroquia de Sta. Mª Micaela,  bajó de la Capelina para quedarse en la Parroquia todo el mes de Mayo.

Los niños y niñas de catequesis,pese a las inclemencias meteorológicas, fueron acompañados de sus catequistas y sus padres, al encuentro de la Virgen,rezando y cantando, portando el pasito de los tres pastorcitos a los que la Virgen de Fátima se les apareció: Francisco, Jacinta y Lucía.








A la altura del puente de la calle Sagrado Corazón, se produjo el emotivo encuentro de los niños con la Virgen de Fátima, a la que cantaron y vitorearon.


Tras el encuentro, todos, pequeños y mayores, nos dirigimos dirección a la Parroquia, lugar donde se celebraría la santa Misa.






Nos reunimos nuevamente para celebrar nuestra fe, Jesús, vive ahora por siempre y vive en nosotros. Su Espíritu, la fuerza de su amor, nos mueve y nos conduce por el camino de su fidelidad. Por esto, celebrar la resurrección de Jesucristo es celebrar esta vida nueva.
Hay muchos modos de definir a Dios, pero el mejor aparece en el Nuevo Testamento: DIOS ES AMOR. La palabra “amor” está por demás gastada en nuestra sociedad. Pero Jesús, en este 5º domingo de Pascua, señala al amor como el mandamiento nuevo, el que nos hace semejantes a Dios, y lo deja como suprema identificación cristiana.

La primera lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra, como al llegar las primeras pruebas a los seguidores de Jesús la fe empieza a decaer. Y esta historia vuelve a repetirse en nosotros, hoy día. Pero los apóstoles alertan a los cristianos de entonces y a los de hoy, que el secreto consiste en perseverar y demostrar con nuestra vida la fe de forma abierta y sin escondernos.
La segunda lectura del Libro del Apocalipsis, nos hace una invitación a la esperanza, asegurándonos que algún día todo será nuevo para gozo del hombre. Y Dios será todo para todos. 
En el evangelio de Juan, Cristo es glorificado justamente cuando un amigo sale para entregarlo y revela a los apóstoles una gran recomendación salida de su gran alma: “os doy un mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros como yo os he amado, amaos también entre vosotros”. 
Hoy el Señor nos habla del gran mandamiento: el del amor, que debemos manifestar en todos y cada uno de los actos de nuestra vida, ya que es el distintivo fundamental de los discípulos de Jesús: amarnos entre nosotros como Él mismo nos ha amado. Y este amor lo debemos hacer realidad, hoy más que nunca, en nuestra capacidad de perdonar, ya que sólo el milagro del perdón es el que puede interrumpir el espiral del odio y la violencia que anida en el corazón del hombre.

Una vez terminada la Eucaristía, se le cantó a la Virgen de Fátima, el tradicional canto "En la rama de una encina".


POR TI, SEÑOR
Amaremos, aún no siendo amados
Y, en medida rebosante y sin cuenta,
colmaremos y calmaremos
los corazones que necesitan paz
las almas que se han tornado en tibias
los pies que se resisten a caminar
los ojos que se han quedado en el vacío
POR TI, SEÑOR
Mantendremos, eternamente nuevo,
el mandamiento que Tú nos dejaste:
amar, sin mirar a quién
amar, sin contar las horas
amar, con corazón y desde el corazón
amar, buscando el bien del contrario
amar, buscándote en el hermano
POR TI, SEÑOR



No hay comentarios:

Publicar un comentario