domingo, 9 de marzo de 2014

TEXTO PARA REFLEXIONAR EN ESTA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

Un corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor (Beata Teresa de Calcuta)
La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones.
La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor. Da más quien da con alegría.
A los niños y a los pobres, a todos los que sufren y están solos, bríndales siempre una sonrisa alegre; no solo les brindes tus cuidados sino también tu corazón.
Si tienes dificultades en tu trabajo y si las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en este caso, como en muchas otras cosas, verás que tu bien si funciona. Además, la mejor manera de mostrar tu gratitud está en aceptar todo con alegría. Si tienes alegría, esta brillara en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla por que la alegría se desborda.
La alegría es muy contagiosa. Trata, por tanto, de estar siempre desbordando de alegría donde quiera que vayas.
La alegría, ha sido dada al hombre para que se regocije en Dios por la esperanza del bien eterno y de todos los beneficios que recibe de Dios. Por tanto, sabrá como regocijarse ante la prosperidad de su vecino, como sentirse descontento ante las cosas huecas.

Deberíamos preguntarnos: "¿En verdad he experimentado la alegría de amar? " El amor verdadero es un amor que nos produce dolor, que lastima y, sin embargo, nos produce alegría. Por ello debemos orar y pedir valor para amar.

sábado, 8 de marzo de 2014

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA, CHARLAS CUARESMALES

La alegría del Evangelio, antídoto contra la tristeza individualista.

San Pablo insistía en ello: «Estad siempre alegres» (1 Tes 5,16). Es decir, no a retazos sino en continuidad. Es la alegría de haber encontrado un tesoro: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel» (Mt 13,44).

1. Una sociedad que no se siente feliz
En los últimos años, debido fundamentalmente a la crisis económica, la sensación general de la gente es de tristeza, de falta de alegría. En nuestros ambientes es posible constatar, simplemente escuchando a muchas personas, que esto es una realidad: los mayores, con sus problemas de dependencia, de escasos recursos; los jóvenes, sin horizontes laborales, los que trabajan, sintiéndose víctimas de recortes económicos o con la amenaza del paro, la brecha entre ricos y pobres, cada vez más profunda. Parece que la relación entre el bienestar económico y la felicidad es percibida como el único parámetro posible (sólo se puede ser feliz si se tienen bienes económicos).  “La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría” (ib.).

Palabras iluminadoras al respecto, son estas de Benedicto XVI: «Las poblaciones de África y de Asia ciertamente admiran las realizaciones técnicas de Occidente y nuestra ciencia, pero se asustan ante un tipo de razón que excluye totalmente a Dios de la visión del hombre, considerando que esta es la forma más sublime de la razón, la que conviene enseñar también a sus culturas. La verdadera amenaza para su identidad no la ven en la fe cristiana, sino en el desprecio de Dios y en el cinismo que considera la burla hacia lo sagrado como un derecho de la libertad y eleva la utilidad a criterio supremo para los futuros éxitos de la investigación.» 
(Homilía en la explanada de la nueva feria de Múnich, domingo 10 septiembre 2006).
2. Las causas de esta situación
Se han hecho muchos análisis sobre las causas de la crisis económica. Para nosotros, es más importante analizar la relación entre la crisis y el descenso del nivel de felicidad.
Vivimos inmersos en una sociedad consumista. Y uno de los resortes más potentes para mantener el consumo es la publicidad, que dispone de los medios de comunicación para llegar a todas las personas e influir en ellas. Quien no puede consumir, o no puede hacerlo en el nivel que desearía, se siente infeliz. El consumismo lleva también a establecer las referencias del bienestar en los otros. Esto provoca una feroz competitividad (parecerse a quienes tienen más) y afanarse en llegar a ser como ellos. Consecuencia de esto es el individualismo (buscar el propio interés o provecho, desentendiéndose de los demás). Dice el Papa: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales”.

Está demostrado que el trabajo, no sólo dignifica a la persona, sino que le hace sentirse útil, a la vez que aporta los medios para subsistir. El alto número de personas en paro y sin muchas perspectivas de que cambie su situación, provoca una frustración que para muchos es insoportable y una fuente de infelicidad muy profunda. Esto tiene una incidencia aún más fuerte en los jóvenes.

Para quienes somos creyentes, hay otra razón más profunda que explica la infelicidad: la falta en muchas personas de un horizonte de trascendencia: la cultura del vivir sin Dios. Se vive lo inmediato, no se espera nada más allá, la vida vivida así tiene bastante de sinsentido, y sin un sentido que dé plenitud, es bien difícil sentirse feliz.

El mundo actual necesita -como decía el escritor y filósofo Gustave Thibon- un "suplemento de alma" para poderlo regenerar. Solo Cristo con su doctrina es medicina para las enfermedades de todo el mundo. Éste tiene su crisis. No se trata solamente de una parcial crisis moral, o de valores humanos: es una crisis de todo el conjunto. Y el término más preciso para definirla es el de una "crisis de alma".
3. Puede haber otras fuentes de felicidad
Es necesario que los cristianos proclamemos, desde nuestra fe, que hay alternativas a esta situación, de la que también nosotros en cierto modo participamos, porque somos hijos de nuestra cultura.  Un primer paso para poder proponer esta alternativa es haber tomado conciencia de la situación real de tantas personas de nuestro entorno, marcadas por la tristeza existencial de la que hemos hablado.Estas personas necesitan oír hablar de una alegría posible y que está a su alcance. Un siguiente paso es que nosotros, cristianos, hayamos hecho, o procuremos hacer, la experiencia de esta felicidad que nos da la fe en Jesucristo. Nadie puede proponer como valioso algo que no ha experimentado en sí mismo. La «alegría del Evangelio» tiene que habernos tocado a nosotros como personas y a nuestras comunidades cristianas antes que vayamos a anunciarla a otros. De otro modo, no seremos creíbles. Dice el Papa: “Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ese no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo Resucitado”.

El paso siguiente es «ir a los otros» a anunciarles y proponerles nuestra alternativa cristiana. “Os anunciamos a Jesucristo ... para que nuestra alegría sea completa” 
(1 Jn 1,4). “La alegría del evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera” (EG 21).
Es importante tomar conciencia de que hay otras fuentes de alegría más allá de las que el mundo considera. Asegura el Papa que “los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a lo que aferrarse”. También recuerda “la genuina alegría de aquellos que, aún en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo”. “Esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo”.

El anuncio de la “alegría del Evangelio”, propuesta por la Iglesia a los hombres de nuestro tiempo, debe “concentrarse en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario". “El núcleo fundamental de nuestra fe, que expresa más directamente el corazón del Evangelio, es la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado”.

El místico renano Ruysbroek nos escribe acerca de esta alegría: «El gozo del amor divino es más sabroso para el alma y para el cuerpo que todo lo que el mundo pueda procurar como placeres, aun cuando un hombre pudiera experimentar todos los placeres a la vez y en su plenitud. Eso se debe a que Dios se derrama aquí en el corazón. Difunde una alegría tal que el corazón, interiormente, se desborda».
4. Conclusión.
Aunque todos estos puntos de reflexión están mucho más desarrollados en la Evangelii gaudium, nos pueden bastar para tomar conciencia de algo que es hoy fundamental en la evangelización: llevamos una BUENA NOTICIA, capaz de producir alegría y de llenar de esperanza a quienes la acojan y acepten. No somos mensajeros de tristeza, ni de prohibiciones, ni de exclusiones, ni de condenas; nuestro mensaje es de amor incondicional, de preferencia por los más pobres, de atención a las periferias existenciales, donde se encuentran aquellos a quienes la sociedad ha descartado. Dios no descarta a nadie y tiene sus preferidos. Nosotros, los cristianos, discípulos y misioneros, debemos ser los testigos y los mensajeros de esta verdad. Pero lo seremos sólo desde el convencimiento, desde la experiencia personal y comunitaria y desde la conciencia de que estamos respondiendo al mandato de Jesús: “Id al mundo entero” (Mt. 28, 19).

jueves, 6 de marzo de 2014

PROGRAMACIÓN DEL TIEMPO CUARESMAL


Ayer, con el miércoles de Ceniza comenzábamos el Tiempo de Cuaresma, tiempo de conversión, de cambio, de transformación de nuestras vidas para volvernos a Dios nuestro Padre, que siempre nos espera y acercarnos de verdad a él viviendo intensamente su amor. 

Con motivo de hallarnos en este tiempo fuerte de la Cuaresma, en nuestra parroquia se realizaran los siguientes actos:
Todos los viernes, 7,14,21,28 de Marzo y 4, 11 de abril, antes de la celebración de la Santa Misa tendrá lugar una charla-reflexión de Cuaresma.
Tras la celebración de la Eucaristía, cada grupo parroquial, será encargado de llevar a cabo el rezo del Via Crucis.

A continuación,podemos ver el orden con el que se llevará a cabo:
1. Viernes 7 de Marzo  ------- Parroquia.
2. Viernes 14 de Marzo ------- Cáritas
3. Viernes 21 de Marzo ------ Asociación Virgen de Fátima
4. Viernes 28 de Marzo -------  Grupo de oración.
5. Viernes 4 de Abril     -------- Grupo Catequesis
6. Viernes 11 de Abril   -------- Poscomunión

¡Os esperamos en la parroquia, para 
recorrer unidos el camino cuaresmal!

MENSAJE DE MONS. ZORNOZA, OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA, CON MOTIVO DEL INICIO DE LA CUARESMA

El obispo de la Diócesis Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, se dirige a los fieles con motivo del inicio de la Cuaresma.

Queridos fieles diocesanos.

Me dirijo a vosotros en este día que rebosa de intensidad espiritual por la fuerza de la penitencia expresada en la ceniza que va a ser impuesta hoy sobre nuestras cabezas.

El Hijo de Dios extendiendo sus brazos en la Cruz ha abrazado los cuatro puntos cardinales del espacio y el tiempo humano y ha convertido nuestra historia -cada una de nuestras circunstancias y fatigas, y aún nuestros pecados- en “tiempo de gracia”, lugar de encuentro entre dos abismos, el de la Misericordia del Padre y el de la miseria del hombre.

El papa Francisco, en su Mensaje cuaresmal titulado: “Cristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros” nos invita a centrar nuestra mirada en el abajamiento y la pobreza que Cristo asumió al encarnarse y que ahora por su resurrección se ha convertido en fuente de vida para todos nosotros, los pobres y necesitados de su salvación, especialmente los que más sufren.

Dejemos que el dolor de nuestros hermanos sufrientes se una en nuestra oración a los gemidos de toda la creación que clama por la vida resucitada; demos de limosna no sólo nuestras cosas sino nuestra vida entera para que sea partida por y para ellos, y nuestro ayuno se convierta en el espacio en el que nuestro cuerpo se une a nuestra alma para dejar clamar al Espíritu Santo por la renovación de todos los hombres.

Oremos especialmente por los sin techo, los parados, los emigrantes, y los mas dolientes y afectados de Ceuta.

Os deseo una santa cuaresma para que podamos vivir una feliz y fructífera Pascua de Resurrección. Cristo nuestro Maestro va delante de nosotros, sigámosle agarrados de la mano de su Madre, de nuevo hacia la casa del Padre. La fiesta está preparada.

+Rafael Zornoza Boy,
Obispo de Cádiz y Ceuta

miércoles, 5 de marzo de 2014

MIÉRCOLES DE CENIZA: COMIENZO DE LA CUARESMA, TIEMPO DE CONVERSIÓN

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo. 
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Tradición
En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto. Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (aprox. del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fué simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.

Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo.


Simbolismo de la imposición de la ceniza
La ceniza del latín "cinis",no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación, pero es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente como respuesta a la Palabra de Dios que nos exhorta a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. 

Este tiempo fuerte del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "metanoeiete", es decir "Convertíos". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.
La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Debe ser un tiempo de reflexión sobre nuestra vida, de entender adónde vamos, de analizar como es nuestro proceder con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean. En estos momentos, al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento fiel a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo indica, simboliza reconciliarnos con Dios, nuestro Padre. Sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle.

Esta Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión. El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido, no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer. La confesión de nuestros pecados, el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión. La penitencia que debemos cumplir empieza, desde luego, por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno,y con la caridad hacia el prójimo.
Debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, transmitiéndolo a todos los que nos rodean con nuestras acciones y nuestras palabras.

domingo, 2 de marzo de 2014

CONOCE LA VIDA DE LOS SANTOS,HOY SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ

Ángela de la Cruz Guerrero González nació en Sevilla el 30 de enero de 1846. Desde muy pequeña tuvo que abandonar la escuela para trabajar como obrera en un taller de zapatería. En 1871, con un acto privado prometió al Señor vivir según los consejos evangélicos.

En su experiencia de oración vio una cruz vacía frente a la de Cristo crucificado y recibió la inspiración de inmolarse junto a Él por la salvación de las almas. 
Esta experiencia espiritual esclareció el horizonte de su vida y la del Instituto que iba a fundar. Obedeciendo a su director,Santa Ángela, comenzó a escribir un diario espiritual en el que fue detallando el estilo de vida de sus hijas. En 1875 dio comienzo el Instituto de Hermanas de la Compañía de la Cruz que se distinguiría por el servicio a Dios en los hermanos más pobres “haciéndose pobre con el pobre para llevarlo a Cristo”.

Este lema fue llevado a su vida y fundamenta la espiritualidad y misión de la Compañía de la Cruz. Admirada de todos y llamada por el pueblo “madre de los pobres”, despreciando toda gloria humana y buscando la total humillación, murió en Sevilla a la edad de 86 años el 2 de marzo de 1932.

Fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003.

VIIIº DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

Celebramos hoy el VIIIº Domingo del Tiempo Ordinario, celebrar la eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana, nos enseña, semana tras semana, que nuestra fe en Jesús, no puede estar desvinculada de la vida diaria. Ser cristianos es seguir a Jesús, nuestro Maestro y Señor, cada día, en cada momento, en cada lugar en el que estemos. No podemos celebrar la eucaristía y no vivir el Evangelio con toda su riqueza e intensidad. En la actualidad, en los tiempos que estamos viviendo, los cristianos somos cada vez más necesarios para ayudar a transformar este mundo en un lugar más lleno de esperanza, justicia y misericordia. 

Como estos últimos domingos, seguimos en el marco del Sermón de la Montaña, y es que Jesús quiere seguir mostrándonos el proyecto que Dios, nuestro Padre ha diseñado para su nueva familia,es decir para todos y cada uno de nosotros. De ahí que el mensaje de este día sea realmente hermoso y sugerente: Dios no puede olvidarnos, como tampoco la madre puede olvidar al hijo de sus entrañas. 
Por eso, la propuesta evangélica es así de clara: “No os agobiéis por el mañana…”.

En la Primera Lectura (Is 49, 14-15) se nos recuerda que la paciencia y fidelidad de Dios es infinita para con sus hijos. A pesar de que la esperanza pueda decaer, que el camino se nos pierda, Dios no deja nunca de pensar en nosotros, de cuidarnos y amarnos. Él nunca nos olvida.

El Salmo 61,"Descansa sólo en Dios, alma mía" es una plegaria que expresa que Dios es la esperanza del pobre, aunque el mundo lo desprecie y lo humille. Descubre, además, que la zozobra y la angustia serán fácilmente vencidas por aquel que en Dios confía. La llegada del Dios Salvador marcará el inicio de nuestra felicidad.

En la Segunda Lectura (1Cor 4,1-5), el apóstol Pablo, nos pide que abandonemos el juzgar a los demás y seamos fieles al mensaje del Evangelio. Es la fidelidad y nuestro estilo de vida cristiana lo que deben ver las personas en nosotros. Solo desde la coherencia de vida podemos evangelizar.

En el Evangelio de hoy (Mt 6,24-34), Jesús nos invita a no agobiarnos por tantos afanes secundarios de la vida. Para él lo importante es el Reino de Dios y su justicia. El resto se nos dará por añadidura.
También nos dice que no podemos servir, a la vez, a Dios y al dinero. Debemos optar por una vida de austeridad y misericordia que descansa en Dios y no en los bienes materiales.El Evangelio nos exhorta a que vivimos de forma sencilla para que otros sencillamente puedan vivir.

Como hemos visto, la Palabra de Dios, hoy nos muestra su inmenso amor por cada uno de nosotros y su providencia que vela permanentemente para que no nos falte lo imprescindible en cada momento de nuestra vida. El Señor nos invita a poner toda nuestra confianza y todo nuestro amor de verdaderos hijos en él, que nunca nos abandona.



Dios Padre, cuyo amor supera el amor 
tierno y fiel de la madre más amorosa.
Ayúdanos a experimentar tu presencia cariñosa y misteriosa 
en nuestra vida, para que conociendo su ternura,
 seamos capaces de transferirla también a los demás.
Nosotros te lo pedimos apoyados 
en la experiencia y el ejemplo de Jesús, 
que encarnó en sí mismo tu amor paterno. 
Amén.