miércoles, 13 de mayo de 2015

HOY CELEBRAMOS A NUESTRA MADRE, LA VIRGEN DEL ROSARIO DE FÁTIMA.

Cada 13 de mayo se celebra en todo el mundo la Fiesta de la Virgen de Fátima, en memoria de su primera aparición en las colinas de Cova de Iría (Portugal) en 1917.

“No tengáis miedo. No os hago daño”, dijo la Virgen María en aquella ocasión a los tres pastorcitos, Lucía, Jacinta y Francisco, quienes contemplaban a una señora vestida de blanco, más brillante que el sol.

Después de decirles, entre otras cosas, que era del cielo y de pedirles que volvieran a ese lugar seis meses seguidos el día 13 a la misma hora, la Madre de Dios les preguntó:
“¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?"

Los pequeños le respondieron que sí querían. A lo que la Virgen les advirtió que tendrían que sufrir mucho, pero que la gracia de Dios los fortalecería.

La Señora abrió sus manos y les comunicó una luz que los invadió. Cayeron de rodillas y repitieron humildemente: “Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento”.

La Virgen de Fátima finalmente les dijo: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. Luego se elevó.

Los siguientes meses los niños acudieron las veces que la Virgen los llamaba, pero tuvieron que pasar por burlas, calumnias, amenazas y la cárcel por la incomprensión de la gente. Poco después, Francisco y Jacinta fallecieron con dolorosas enfermedades.

Con el tiempo la Iglesia reconoció las apariciones milagrosas y la devoción a la Virgen de Fátima se expandió por todo el mundo. San Juan Pablo II, consagró Rusia al Inmaculado Corazón de María, tal como había sido el pedido de la Madre de Dios y beatificó a los videntes Jacinta y Francisco en el 2000 con la presencia de Sor Lucía, quien falleció en el 2005.

domingo, 10 de mayo de 2015

CONOCE LA VIDA DE LOS SANTOS, HOY SAN JUAN DE ÁVILA,PATRÓN DE LOS SACERDOTES ESPAÑOLES.

Juan de Ávila, nació en Almodóvar del Campo, en Castilla la Nueva. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá. Fue considerado como uno de los más influyentes y elocuentes jefes religiososo de la España del siglo XVI. Fue amigo de San Ignacio de Loyola y consejero espiritual de Santa Teresa, además de San Francisco de Borja.

Ordenado ya como sacerdote, mostró tal elocuencia, que el Arzobispo de Sevilla le pidió que se dedicara a la evangelización en su país. Trabajó durante 9 años en las misiones de Andalucía.

El Beato, fue acusado ante la Santa Inquisición de Sevilla por predicar el rigorismo y la exclusión de los ricos del Reino de los Cielos. Tras ser liberado, se dedicó a misionar en todas las regiones de España, principalmente en las ciudades. Los más famosos de sus escritos son sus cartas y el tratado: "Audi Filia".

Fue beatificado en 1894. La Compañía de Jesús celebra su fiesta como si se tratase de uno de sus miembros, ya que Juan veneró siempre a esta orden y a su fundador. Fue sepultado en Montilla.

VIº DOMINGO DE PASCUA. CICLO B

Celebramos hoy el VIº Domingo de Pascua,y nos vamos acercando a fiestas tan importantes como la Ascensión del Señor, Pentecostés (la venida del Espíritu Santo). Mientras tanto vamos sintiendo que, Dios, es amor. Que, el Señor, nos ofrece lo que recoge de Dios: amor y más amor. "Nadie ama más, que aquel que da la vida por sus amigos". El verdadero amor no tiene fronteras, esto lo descubrimos mirando el amor de Cristo, el Hijo Amado, enviado por el Padre, que vino para mostrarnos la verdad de su amor. Dios nos ama, y si sentimos su amor y su perdón, debemos saber amar y perdonar. Pidamos al Espíritu Santo que sintamos el Amor de Dios, nos dejemos envolver por él, y sepamos amar como Cristo nos amó.

En Jesucristo, Dios, nos ha elegido para ser sus hijos. ¿Por qué? Simplemente porque, como muy bien dice Juan, Dios es amor. El fondo de Dios, su esencia, su ser,es el AMOR.
Además, el evangelio de este día, nos invita a caer en la cuenta de algo muy importante: somos amados por Dios y, por lo tanto, estamos llamados a amar con el mismo amor que sentimos del Señor.

En la Primera Lectura (Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48) seguimos descubriendo los primeros pasos de la primitiva Comunidad Cristiana. Comienza una nueva etapa para esta comunidad: la Iglesia se abre a los gentiles, a los paganos. Como veremos, la iniciativa la tiene el mismo Dios, pues para él no hay muros, razas, ni grupos; no tiene acepción de personas. El discurso de Pedro viene a ser interrumpido por un nuevo Pentecostés, una nueva venida del Espíritu sobre aquella comunidad de paganos. 


El Salmo (97) "El Señor revela a las naciones su salvación" nos explica el poder de Dios. Es un salmo para los “tiempos finales” en los que,después, todos seremos felices y, por eso, esperamos la gracia y la fuerza del Señor. Es lógico que cantemos este salmo en estos momentos de la Pascua, cuando esperamos la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo.

En la Segunda Lectura (1 Jn 4, 7-10) el apóstol sigue reflexionando sobre lo que él mismo ha descubierto y vive su comunidad. Descubre que en las relaciones entre Dios y el hombre, la iniciativa siempre la tiene Dios. Dios, en primer lugar, ama al hombre; después, si quiere, el hombre corresponde al amor de Dios. Desde aquí, el hombre llega a conocer algo de Dios, que es verdadero amor. 


En el Evangelio (Jn 15, 9-17) San Juan 
nos enseña una cosa aparentemente simple: no se trata de saber muchas cosas de Dios, sino de amarle. Porque amándole sabremos todo de Él, por la acción del Espíritu Santo. “Que os améis los unos a los otros”. Es el mandato de Jesús que no podemos eludir. Ese mismo amor, de la misma naturaleza, es el que nos viene del Padre y nos revela Jesucristo. La esencia del cristianismo es el amor.

Hemos sido elegidos para amar, esta es la razón y el objetivo de nuestra fe en Jesús. Los cristianos hemos sido elegidos para dar testimonio del mandamiento del amor en medio de un mundo que vende y compra el amor a cualquier precio de rebaja y lo convierte en artículo de consumo. En un mundo donde reina el egoísmo, el odio entre hermanos, las guerras que matan y destruyen, el hambre que destroza tantas vidas, es necesario que se anuncie, se haga conocer y se dé testimonio del Evangelio del Amor.


Ayúdanos, Señor, a seguir tus huellas, 
por las sendas del amor.
A seguir tus Palabras, con palabras de amor.
A meditar tus acciones, con acciones de amor.
A fortalecer nuestra fe, con el compromiso en el amor.
Ayúdanos, Señor, a ir al fondo de todo.
Porque, en el fondo de ese todo,
hay una fuente de amor.
Y, esa fuente de amor y de ternura,
eres Tú, Señor.
Amen

miércoles, 6 de mayo de 2015

CONOCE LA VIDA DE LOS SANTOS, HOY SANTO DOMINGO SAVIO

“¡Quiero ser santo!”, solía decir Santo Domingo Savio, cuya fiesta se celebra cada 06 de mayo. Es Patrono de los niños cantores y también de las embarazadas por haber cumplido en su vida una misión de la Virgen María, mientras era guiado por San Juan Bosco. Conozcamos más acerca de su vida.

Domingo Savio nació en Italia en 1842. Desde muy pequeño deseó ser sacerdote y al conocer a Don Bosco le pidió ingresar al Oratorio de San Francisco de Sales en Turín. Allí organizó la Compañía de María Inmaculada y con sus compañeros frecuentaba los sacramentos, rezaba el Rosario, ayudaba en los quehaceres y cuidaba a los niños difíciles. Además tenía un espíritu muy alegre, le gustaba jugar y estudiar.

San Juan Bosco, escribió una biografía del joven santo y lloraba cada vez que la leía. En ella contaba que varias ocasiones vio a Domingo como embelesado después de recibir la Comunión hasta que cierto día, Don Bosco lo encontró en el coro del templo.

“Voy a ver –cuenta Don Bosco– y hallo a Domingo que hablaba y luego callaba, como si diese lugar a contestación; entre otras cosas entendí claramente estas palabras: ‘Sí, Dios mío, os lo he dicho y os lo vuelvo a repetir: os amo y quiero seguir amándoos hasta la muerte. Si véis que os he ofendido, mandadme la muerte; sí, antes morir que pecar’.

Cuando Don Bosco le preguntó qué hacía en esos momentos, Domingo le contestó: “es que a veces me asaltan tales distracciones que me hacen perder el hilo de mi oración, y me parece ver cosas tan bellas que se me pasan las horas en un instante”.
Durante el proceso de investigación para llevar a Domingo Savio a los altares, su hermana Teresa narró que cierta vez el Santo se presentó ante Don Bosco y le pidió permiso para ir a casa. Su formador le preguntó el motivo y el joven le contestó: “mi madre está muy delicada y la Virgen la quiere curar”. Don Bosco le preguntó de quién había recibido noticias y Domingo contestó que de nadie, pero que él lo sabía. El sacerdote, que ya conocía de sus dones, le dio dinero para el viaje.

La mamá de Domingo estaba embarazada, pero sufriendo con fuertes dolores. Cuando el muchacho llegó a verla, la abrazó fuertemente, la besó y luego obedeció a su madre, quien le había pedido que fuera con unos vecinos. Cuando llegó el doctor vio que la señora estaba repuesta de salud y mientras los vecinos la atendían, le vieron al cuello una cinta verde que estaba unida a una seda doblada y cosida como un escapulario. La sorprendente visita de Domingo a su madre se dio el 12 de septiembre de 1856, fecha del nacimiento de su hermana Catalina.
Tiempo después Domingo le dijo a su madre que conservara y prestara aquel escapulario a las mujeres que lo necesitaran. Así se hizo y muchas afirmaban después, haber obtenido gracias de Dios con la ayuda del escapulario de la Virgen.

Domingo Savio retornó al oratorio salesiano, pero no por mucho tiempo. Su salud se resquebrajó más y a sugerencia de los médicos tuvo que despedirse de Don Bosco y sus compañeros para volver a su casa. Antes de morir, dijo: “¡Qué cosa tan hermosa veo!”. Partió a la Casa del Padre un 9 de marzo de 1857 con catorce años edad.

domingo, 3 de mayo de 2015

Vº DOMINGO DE PASCUA, CICLO B

Celebramos hoy, el Vº Domingo de Pascua, y estamos ya más cerca de una de las fiestas más importantes de la Iglesia, la celebración de Pentecostés (la venida del Espíritu Santo). La Palabra de Dios que comentamos en el día de hoy, viene a cuestionarnos si nuestra vida está unida verdaderamente a Dios nuestro Padre, o si, solamente, usamos alegatos importantes para justificar la ausencia del Señor en ella. La cuestión no puede ser más clara; y es que se trata de dar frutos de buenas obras y permanecer en el Señor. Añade, que Él es la Vida, nosotros los sarmientos, y el Padre el viñador. Y es que no podremos celebrar la alegría de la Pascua si no nos sentimos unidos va Jesús. 

En este tiempo de la Santa Pascua, las lecturas nos siguen iluminando en un sentido: Jesús es la fuente de la vida, la fuente del amor. Sin Él, corremos el peligro de no dar frutos. O, por lo menos, de no dar aquello que debiéramos de ofrecer como cristianos.

En la Primera Lectura (Hch 9, 26-31) vemos cómo en una Iglesia que goza de paz, que progresa, que se construye animada por el Espíritu, existen también en ella sospechas, recelos y desconfianzas. Ha llegado un discípulo, Pablo de Tarso, que no era de los suyos y les da miedo acogerlo. Necesitan la confirmación de Bernabé para aceptarlo y confiar en él sin reservas.

El Salmo (21) "El Señor es mi alabanza en la gran asamblea" habla del gozo y alegría por la intervención del Señor en nuestras vidas, pero también refleja proféticamente los momentos duros de la Pasión del Señor, que todavía está muy cercana en nuestros recuerdos.

La Segunda Lectura (1 Jn 3, 18-24) nos recuerda que el amor no quiere palabras, sino obras. Que la caridad, el amor, no se realiza con la boca sino con las manos. Que una oración por muy hermosa que sea, pierde su validez, si en el corazón existen rencores, envidias, recelos, maldad. Nuestra fe en Cristo ha de ir inseparablemente unida al amor a Dios y a nuestros hermanos. 

En el Evangelio (Jn 15, 1-8) Jesús a través del evangelista Juan nos dice que si no permanecemos en Él, no podremos hacer nada de valor ni dar los frutos que de nosotros Él esperaHemos de estar unidos a la vid, a Cristo; sólo así podremos dar frutos. Sólo así nuestros frutos serán: el amor, el servicio y la verdad. Nuestra misión consiste en hacerlos fecundar y ponerlos al servicio de nuestros hermanos.


Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú la vid, llena de vida y de verdad.
Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú la vid del buen vino, de la alegría.
Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú la vid de la esperanza.
Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú eres la vid del amor, Señor.
Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú eres la vid de la Fe, Señor.
Nosotros somos los sarmientos, Señor.
Tú eres la vid de la unión.
Nosotros somos los sarmientos, Señor
Gracias, Señor por hacer brotar por amor, 
cosas buenas 
en todos y cada uno de nosotros.
Amén

viernes, 1 de mayo de 2015

ORACIÓN A SAN JOSÉ OBRERO



Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. 
A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas 
en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo 
el descanso eterno en el Cielo.
 Amén.

FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ OBRERO, PATRONO DE LOS TRABAJADORES


Hoy es Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores. El 1 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores, fecha que coincide con el Día Mundial de Trabajo. 

Esta celebración litúrgica fue instituida en 1955 por el Siervo de Dios, Papa Pío XII, ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

Pío XII quiso que el Santo Custodio de la Sagrada Familia, “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.

Por su parte, San Juan Pablo II en su encíclica a los trabajadores “Laborem exercens” destacó que “mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido ‘se hace más hombre’”.

Posteriormente, en el Jubileo de los Trabajadores en el 2000, el Papa de la Familia dijo: “Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo”. “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”, añadió”.