domingo, 3 de febrero de 2013

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Hoy celebramos el IV Domingo del Tiempo Ordinario. Celebrar la Eucaristía, nos compromete a ser anunciadores de la Buena Noticia, que muchas veces es una tarea arriesgada, ya que no todos aceptan la Palabra de Dios.

Jesús se presenta como profeta: tiene la misión de predicar oportuna e inoportunamente la Palabra de Dios, una palabra que no siempre cae bien, que denuncia, que quema, pero que finalmente triunfa. 
Y ésta es la misión a la que estamos llamados todos los que queremos ser verdaderos discípulos suyos. 

La Palabra del Señor nos invita a ser verdaderos profetas. 
En su Palabra Dios nos muestra que somos amados por Él y llamados a hacer todo por amor, aunque no siempre seamos comprendidos y aceptados, como le sucedió a Jesús. Dios nos eligió y nos ama antes de que fuéramos concebidos en el vientre de nuestra madre. Y porque nos ama, nos convoca hoy a participar en la mesa de su Palabra y de su Eucaristía, abriendo nuestro corazón para anunciar a Jesús a todos nuestros hermanos con mucho entusiasmo y alegría.


                                Jesús queremos seguirte y responder 
a tu llamada como lo hicieron los apóstoles. 
Nos fiamos de tu palabra, queremos ser tus amigos,
 para recibir el amor de Dios que tú nos traes 
y así hacer crecer tu Reino en esta tierra. 
¡Gracias Jesús! En tu iglesia todos somos útiles 
y estamos llamados a hacerte presente entre los hombres. 
Esta Eucaristía tiene que haber significado para
 nuestras vidas un nuevo impulso evangelizador; 
el mismo Señor nos ha elegido para ser sus profetas 
y nos ha enviado a proclamar su Palabra, 
a comunicarla sin miedo y con mucho amor. 
Emprendamos pues nuestro camino.




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