domingo, 15 de junio de 2014

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y DÍA DE NUESTRA PATRONA,SANTA Mª MICAELA.


Hoy, celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad, misterio que nos revela a un Dios, que no es un ser solitario, sino a un Dios Familia y Comunidad de Amor. Acercarnos a tan gran misterio, es dejarnos irradiar, por la luz de un Dios Padre que nos ama, por su Hijo Jesús, que nos libera, y por su Espíritu Santo, que nos da las fuerzas necesarias para ser sus testigos en el mundo. Además de celebrar la Solemnidad de la Santísima Trinidad, hemos celebrado tras estos días de triduo, el día de nuestra patrona, Santa Mª Micaela.

A continuación, podemos leer una breve biografía de la Santa:

Micaela significa: Dios es mi fuerza.

Esta mujer heroica que nació en Madrid España en 1809, tuvo que pasar por situaciones verdaderamente amargas, antes de llegar a la santidad. Era todavía muy joven cuando murió su madre. Su padre murió también inesperadamente. Su hermano Luis pereció en un accidente al caerse de un caballo, y su hermanita Engracia fue llevada imprudentemente por una niñera a ver la escena del ahorcamiento de un criminal y la jovencita al ver esta escena se enloqueció. Le quedaba una hermana, Manuela, pero esta tuvo que salir al destierro porque los enemigos políticos de su esposo se apoderaron del gobierno. Recibió una educación muy seria. Empieza un noviazgo, y
después de tres años de amistad muy armoniosa, y muy santa con su novio, este de un momento a otro se aleja, porque sus familiares se lo han ordenado así. Entonces las lenguas maledicientes se dedican a hablar mal de Micaela. Ella en su autobiografía añade: "En vez de hablar de esto con mis amistades, lo que hacíamos era llevar cuenta de los rezos que hacíamos, y ver quién había rezado más".

Su hermano fue nombrado embajador en París, y después en Bruselas (Micaela era de familia de alta clase social española). Ella tuvo que acompañarlo y entonces empezó una vida muy especial: madrugar muchísimo para alcanzar a hacer sus prácticas de piedad, ir a la Santa Misa, comulgar y aprovechar la mañana para hacer sus obras de caridad. De mediodía en adelante asistir a banquetes diplomáticos, bailes, funciones de teatro, salir de paseo a caballo, rodeada de gente de la aristocracia y mostrarse siempre alegre y sonriente a pesar de los dolores continuos de estómago a causa de una especie de cáncer que parecía devorarle el vientre. Ante tantísimos peligros para su virtud, lo que conservaba en gracia de Dios a la joven y elegante Micaela era su comunión diaria, las mortificaciones que hacía y el haber encontrado un santo director espiritual, el Padre Carasa. Una de sus mortificaciones consistía en que cuando iba a funciones de teatro (donde la gente se presenta muy deshonestamente vestida) ella se colocaba unos anteojos que por más que esforzara la vista no le dejaban ver lo que pasaba en el escenario.Mientras por las tardes y noches tenía que estar en las labores mundanas de la diplomacia, por las mañanas estaba visitando pobres, enfermos e iglesias muy necesitadas y dejando en todas partes copiosas limosnas (su familia era muy adinerada). Nadie podía imaginar al verla tan elegante en las fiestas sociales, que esa mañana la había pasado visitando casuchas y ayudando a gentes abandonadas. Al volver a España la invitaron en Burdeos a una reunión en la casa del Cónsul. Allí la esperaba el Sr. Arzobispo para pedirle que hiciera de mediadora frente a unas monjitas que engañadas por un jansenista (los jansenistas son herejes que dicen que quien no es santo no puede recibir ningún sacramento) se habían rebelado contra el arzobispo. Micaela, aprovechando su admirable simpatía que le hacía ganarse a las gentes, se fue al convento y obtuvo que las religiosas hicieran unos días de Ejercicios Espirituales, y al final de esos Retiros, las monjitas, presididas por nuestra santa, hicieron la paz con el Sr. Arzobispo. El Padre Carasa le recomendó que al volver a Madrid se entrevistara con una dama muy santa llamada María Ignacia Rico. Así lo hizo y entonces aquella caritativa mujer la llevó al hospital San Juan de Dios, donde estaban las mujeres de mala vida que caían enfermas. La santa afirma que "allí sufren el olfato, la vista, el tacto, los oídos" y que "todos los sentimientos tienen allí ocasión para padecer". Micaela ni siquiera sabía que existía esa clase de mujeres y nunca se había imaginado que los hombres dieran un trato tan injusto y cruel a esas pobres criaturas, después de haberlas corrompido. Aquel espectáculo del hospital fue para Micaela como una revelación del cielo. Y cuando supo no sólo la situación horrorosa de esas pobres muchachas enfermas en el hospital, sino la espantosa vida que les esperaba cuando salieran de allí, pensó que era absolutamente necesario hacer algo concreto para ayudarlas. Y con su amiga María Ignacia consiguieron una casita para llevar allí las muchachas en peligro para preservarlas, y a las que ya habían sido víctimas, para redimirlas y salvarlas.

Y sucedió entonces que alrededor de Micaela hubo una verdadera tormenta de incomprensiones y abandonos aun de sus mejores amistades. Ahora se cumplía la antigua frase de San Ignacio: "El mundo no tiene oídos para poder escuchar tan grande estruendo". ¿A quién se le iba a ocurrir que una mujer de la más alta clase social, emparentada con las familias más ricas y famosas de la capital, se fuera a dedicar a cuidar prostitutas o mujeres de mala vida? Todas sus antiguas amistades se negaron a ayudarle, y ya ni la reconocían como amiga. Y luego sucedió lo que ninguno había esperado: Micaela dejó su casa elegante en un barrio rico y se fue a vivir con unas pobres mujeres de mala vida en una casucha miserable, para poder transformarlas en personas honradas y santas. Al Sr. Arzobispo le llevan cuentos y calumnias y entonces él envía a un sacerdote para que saque de la Casa de Micaela el Santísimo Sacramento. Cuando el sacerdote llega, la santa se dedica a orar por él, y éste, después de rezar unos minutos de rodillas, cambia de parecer y se va sin llevarse el Santísimo Sacramento.

Le llega un director espiritual demasiado rígido que el prohibe hacer caso a los mensajes interiores que Dios le da. Una voz le dice: "Micaela, se va a incendiar la sacristía", pero ella no puede hacer caso a esto, y tiene que dejar que suceda. Otra voz le dice: "Le echaron veneno a la comida", pero como el director le prohibió hacer caso a esas voces empieza a comer. Sólo que al sentir el sabor tan desagradable de aquel alimento, se dice: "Aunque fuera sin voces, yo no me comería esto por lo asqueroso", y se detiene. Pero alcanza a enfermarse bastante. Afortunadamente, en vez de ese equivocado director le llega un santo de primera clase, a dirigirla, es San Antonio María Claret, y bajo su dirección sí puede progresar grandemente en santidad.Son las diez de la mañana y no hay con qué hacer desayuno para tantas jóvenes. Llega un misionero de Filipinas y la santa le cuenta su terrible situación. El misionero le entrega una moneda de oro que le han regalado. Corren a comprar alimentos, y las muchachas exclaman: - ¡La superiora nos estaba haciendo una broma diciendo que no había comida! ¡Miren qué abundante comida nos tenía por ahí guardada!.

Cuenta Micaela en su autobiografía: "N.N. es una muchacha que me ha hecho muchos robos y me ha inventado cuentos horrendos. Pero yo la sigo tratando con gran cariño, como si fuera mi mejor amiga". Más adelante añade: "Las gentes me viven inventando mil cosas malas que nunca he hecho y ni siquiera he pensado… pero bendito sea Dios que de lo malo que sí he hecho no saben nada!".

Un día va a una casa de citas a rescatar a una muchacha a la cual tiene allá obligada. La insultan, le lanzan piedras, le dicen todas las vulgaridades que nunca había escuchado, pero ella sigue sonriendo como si estuviera recibiendo honores, sale por entre esa multitud infernal, llevándose a la muchacha y salvándola para siempre.

La reina de España que la aprecia mucho la invita al palacio para pedirle unos consejos. Entonces Micaela que en otros tiempos era una de las mujeres más elegantemente vestidas de la capital, se va allá con vestidos viejos y desteñidos. Las damas de la corte se burlan de ella y ni siquiera le contestan el saludo, pero ella sale de aquel palacio muy contenta, porque pudo practicar la virtud de la humildad.

Una mujer mala le inventa tremendas calumnias. El obispo llama a nuestra santa y le lanza el regaño más espantoso. El Padre Director Espiritual, P. Carasa, le niega hasta el saludo. Micaela no se defiende. Ella recuerda lo que decía San Francisco de Sales: "Dios sabe qué tanta cantidad de buena fama necesito, y El me concederá la suficiente buena fama para que pueda seguir trabajando por las almas". Después saben que todo lo que habían dicho eran calumnias, y le piden excusas. Ella mientras tanto no había perdido la alegría ni la paz.

El 6 de enero de 1859, con siete compañeras funda la Comunidad de Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, dedicadas a adorar a Cristo Jesús en la Eucaristía y a trabajar por preservar a las muchachas en peligro, y a redimir a las pobres que ya cayeron en los vicios y en la impureza. Su comunidad se extendió por Barcelona, Valencia y Burgos y ahora tiene 1,750 religiosas en el mundo en 178 casas. Ella escribiendo a sus religiosas les decía: "Difícil encontrar otra fundadora de comunidad que haya sido más acusada, más calumniada y más regañada que yo. Mis acciones las juzgan de la peor manera posible". Pero también podía repetir las palabras de San Pablo: "Poco me interesa lo que las gentes están diciendo de mí. Mi juez es Dios".
En sus casas mandaba colocar esta bella frase, un mensaje de Dios a sus religiosas para que no se desanimaran en la pobreza y en las dificultades: "MI PROVIDENCIA Y TU FE, MANTENDRAN LA CASA EN PIE".

La Madre Micaela había estado socorriendo a los enfermos en la peste de tifo negro en los años 1834, 1855 y 1856, y había logrado no contagiarse. Pero en el año 1856 al saber que en Valencia había estallado la terrible peste del tifo, se fue allí a socorrer a los apestados. Y se contagió de la mortal enfermedad. Al padre confesor le dijo: "Padre, esta es mi última enfermedad". Y en verdad que fue la última y la más dolorosa. Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El médico declaró: "Nunca había visto a una persona sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo".
El 24 de agosto de 1856, a las 12, abrió los ojos, los elevó hacia el cielo y murió. La enterraron sin ninguna solemnidad en una fosa ordinaria en el cementerio.
Pero Dios la glorificó haciendo milagros por su intercesión y hoy sus religiosas siguen salvando del pecado y de la perdición a miles de jóvenes en todo el mundo.

jueves, 12 de junio de 2014

LAS BIENAVENTURANZAS DEL PEREGRINO/A

1. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si descubres que el camino te abre los ojos a lo que no se ve.

2. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si lo que más te preocupa no es llegar, sino llegar con los otros.

3. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, cuando contemplas el camino y lo descubres lleno de nombres y de amaneceres.

4. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, porque has descubierto que el auténtico camino comienza cuando se acaba.

5. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si tu mochila se va vaciando de cosas innecesarias y tu corazón no sabe dónde colgar tantas experiencias y emociones.

6. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si descubres que un paso atrás para ayudar a otro vale más que cien hacia delante sin mirar a tu lado.

7. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, cuando te faltan palabras para agradecer todo lo que te sorprende en cada recodo del camino.

8. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si buscas la verdad y haces de tu camino una vida y de tu vida un camino, en busca de quien es el Camino, la Verdad y la Vida.

9. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si en el camino te encuentras contigo mismo y te regalas un tiempo sin prisas para no descuidar la imagen de tu corazón.

10. Bienaventurado/a eres, peregrino/a, si descubres que el camino tiene mucho de silencio; y el silencio, de oración; y la oración, de encuentro con el Padre que te espera.

miércoles, 11 de junio de 2014

CONOCE LA VIDA DE LOS SANTOS, HOY SAN BERNABÉ, APÓSTOL

A pesar de que San Bernabé no fue uno de los doce elegidos por Jesucristo, es considerado Apóstol por los primeros padres de la Iglesia, aún por San Lucas, a causa de la misión especial que le confió el Espíritu Santo y de su activa tarea apostólica.

Bernabé era un judío de la tribu de Levi, había nacido en Chipre; su nombre original era el de José, pero los Apóstoles lo cambiaron al de Bernabé que significa ‘hombre esforzado’. Se le menciona en las Sagradas Escrituras, en el cuarto capítulo de los Hechos de los Apóstoles; se menciona la venta de sus propiedades.
El Santo fue elegido para llevar el Evangelio a Antioquía, instruir y guiar a los neófitos. Para esta misión obtuvo la cooperación de San Pablo. Los dos predicadores obtuvieron gran éxito; Antioquía se convirtió en el gran centro de evangelización y fue ahí donde, por primera vez, se dio el nombre de Cristianos, a los fieles seguidores de Cristo. Tiempo más tarde, se les encomendó una nueva misión y partieron a cumplirla, acompañados por Juan Marcos. Primero se trasladaron a Seleucia y después a Salamina, en Chipre. Luego llegaron a Pafos, donde convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, navegaron hasta Perga en Pamfilia, donde Juan Marcos los abandonó. En Iconium, en Licaonia, estuvieron a punto de morir apedrados. En Listra, San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y los habitantes paganos los confundieron con dioses. De regreso a Antioquía pasaron por todas las ciudades que habían visitado para confirmar y ordenar presbíteros. Surgieron ciertas diferencias entre San Pablo y San Bernabé, por lo que decidieron separarse. San Bernabé partió entonces hacia Chipre, acompañado de Juan Marcos, para visitar las iglesias que ahí se habían fundado.

Alrededor del año 60 ó 61, San Bernabé ya había muerto. Se dice que fue apedreado hasta morir en Salamina.Otra tradición nos lo presenta como predicador en Alejandría y en Roma y además como primer obispo de Milán.

lunes, 9 de junio de 2014

DOMINGO DE PENTECOSTÉS


Celebramos hoy una gran fiesta para todos nosotros, los creyentes: PENTECOSTÉS, la venida del Espíritu Santo. Por eso, el Señor nos reúne en comunidad para que sintamos la presencia de su Espíritu. Es verdad que actúa de forma oculta y misteriosa, pero Él lo hace, dándonos fortaleza para la lucha, sembrando en nuestros corazones la esperanza, el amor para acogernos unos a otros.

Recibir el Espíritu Santo y creer en Él, es tomar conciencia de que cada uno de nosotros somos parte activa dentro de la comunidad cristiana y comprometernos en proclamarlo y hacerlo presente en la misma. El Espíritu Santo nos reúne hacia dentro, para enviarnos hacia fuera a dar testimonio de la fe y del amor. 

Con esta fiesta culmina la Pascua, este tiempo tan especial y cargado de significado en la que hemos gozado de la presencia del Señor Jesús resucitado y presente en medio de los hermanos reunidos. Ahora Él nos envía al mundo a ser testigos de cuanto hemos vivido. Eso sí: no nos deja solos, sino que nos da su Espíritu como el mejor compañero de camino. Dejémoslo obrar en nosotros y en nuestra comunidad. No le pongamos trabas al Espíritu para que renueve nuestros corazones.

sábado, 7 de junio de 2014

SECUENCIA DE PENTECOSTÉS Y DISERTACIÓN DE LA MISMA.

Ven,Espíritu divino, 
manda tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre;
don,en tus dones espléndido; 
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo, 
tregua en el duro trabajo, 
brisa en las horas de fuego;
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre, 
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, 
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, 
sana el corazón enfermo, 
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo, 
doma el espíritu indómito, 
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, 
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia, 
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

DISERTACIÓN SOBRE LA SECUENCIA DE PENTECOSTÉS.

Hay algo dentro de todos nosotros que nos hace clamar: Ven Espíritu divino, divino por ser la tercera persona de la Santísima Trinidad, un sólo Dios. El Espíritu Santo es enviado a nosotros por el Padre como un don y ha intercedido por nosotros el Hijo; que es luz y consuelo en nuestro caminar. Es al mismo tiempo consuelo, tregua, descanso de nuestra vida especialmente en el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.
Al entrar a habitar dentro de nosotros, este Espíritu nos da el ser semejantes nuevamente a Dios como hijos suyos que somos.
Nuestra ayuda frente al pecado. Frente a nuestros descarríos el Espíritu Santo nos ayuda y nos hace entrar de nuevo en la voluntad del Padre, al igual que dice Jesucristo: "mi yugo es suave y mi carga ligera".
Es el que reparte sus siete dones,conforme a la capacidad de cada uno.
Los dones del Espíritu Santo son: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios. Éstos, se dan gratuitamente y como ayuda para alcanzar la salvación y la vida eterna.


 Rvdo. D. Carlos Giménez Albiach, párroco Sta. Mª Micaela

viernes, 6 de junio de 2014

ENCUENTRO DE CATEQUISTAS FIN DE CURSO. COMISIÓN LOCAL DE CATEQUESIS, ALGECIRAS

El pasado jueves 5 de Junio, las catequistas de nuestra Parroquia, asistieron al Encuentro de Catequistas de Fin de curso, convocado como todos los años por Manuel Basallote,Coordinador Arciprestal General de Algeciras.

Se inició el encuentro en la Iglesia, ante el Santísimo. El padre Juan José Marina, vicario territorial para la zona del Campo de Gibraltar, fue el encargado de realizar una hermosa homilía en la que recordó que Dios nos ha elegido a cada uno como catequistas, ha escrito en la historia del hombre nuestro nombre, para que seamos sus instrumentos, para que sembremos la Palabra de Dios con amor y tomemos conciencia de ello sabiéndonos amados por Dios.

Tras esto, todos los catequistas unidos en oración dieron gracias por los dones recibidos este curso que ya acaba.
Se pasó luego a un salón donde el P. Antonio Mª Alcedo hizo una presentación comentada sobre el catecismo "Jesús es el Señor" y de la guía correspondiente.

Fueron varias las puntualizaciones que fue haciendo respecto a la metodología del Catecismo, dejando claro lo siguiente: 

  • El Catecismo, no es la catequesis,es decir,el catequista debe preocuparse por preparar su catequesis, tomando como instrumento primordial el Catecismo, que se presta a su servicio y al de los niños. 
  • No podemos decir "damos catequesis", ya que cuando el receptor escucha el término "dar", puede llevar a pensar a que algo que se da no permanece, se pierde. Es por ello que lo más correcto sería decir "hacemos catequesis” ya que debemos saber hacer permanecer el amor de Dios, y el centro de nuestra fe en la vida de cada niño o niña que Dios pone en nuestro camino. Hacer esta acción de amor que hará crecer en la fe a nuestros pequeños catequizandos.
  • "Antes de iniciar el camino hay que aprender a andar." La oración no es una coletilla al final de la sesión de la catequesis. Los catequistas deben enseñar a los catequizandos a orar, acompañándoles y ayudándoles en este camino.

Sobre la guía el P. Antonio Mª Alcedo dijo que es un buen material para la formación de los catequistas en el SER/ SABER  y SABER HACER. Nos remitió a un documento redactado por él y publicado en una revista catequética que invitó a su estudio para así valorar la importancia de la formación de los catequistas y descubrir cómo utilizar el mismo catecismo.

Ahora, cuando llegamos al final del presente curso, te damos gracias por haber contado con nuestra pobre colaboración y te pedimos por aquellas personas que nos fueron confiadas para que la luz de tu Palabra, y el fuego de tu presencia, que les hemos transmitido, les guíe ante los peligros de la vida y les ayude a ser también testigos de tu amor. Amen

lunes, 2 de junio de 2014

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. TRASLADO DE NUESTRA MADRE LA VIRGEN DE FÁTIMA A LA CAPELLINA.

Celebramos ayer, a los 40 días de la Pascua, la fiesta de la Ascensión de Jesús. El que tanto bajó, sube al encuentro con Dios Padre. Hemos contemplado sus descensos a lo más bajo, incluso hasta el abismo de la muerte. Sin embargo, nos alegramos viendo su elevación. Para todos, la Ascensión es un mensaje de esperanza y justicia. Esperanza porque si sube Jesús, nosotros lo haremos también y justicia porque, al final, el que fue humillado ha sido enaltecido. Después de la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro párroco el padre Carlos, nuestra madre la Virgen de Fátima, fue trasladada en procesión a la Capellina.

Tras el saludo inicial del sacerdote, y la incensación del altar y de nuestra Madre, la Virgen de Fátima, se dió paso a la Liturgia de la Palabra.


En el libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos el relato de la Ascensión de Jesús. Antes de marchar les promete el Espíritu Santo y la encomienda de llevar la Buena Noticia del Evangelio hasta los confines del mundo. La fe en Jesús no se basa en mirar al cielo y esperar. Somos llamados a la misión en la tierra, a la construcción del Reino de Dios, aquí y ahora.

En la segunda lectura, de la carta a los creyentes de Éfeso, se nos dice que la Ascensión es prolongación de la Resurrección y como, por ella, se constituye la comunidad de los creyentes en Jesús. La Iglesia es hoy el misterio de comunión que continúa la misión de Jesús y la presencia de Dios en el mundo.

En el Evangelio de Mateo, Jesús va al encuentro de los once en Galilea. Él, que tiene todo el poder del cielo y la tierra, lo traduce en entrega y servicio a los demás. Jesús les recuerda que no es un Mesías de fuerza y poder humano. Su misión fue, y ahora es la nuestra, transformar el mundo a imagen y semejanza de Dios.
Tras la lectura del Evangelio, el padre Carlos dió la Homilía recordándonos la importancia de esta fiesta de la Ascensión del Señor.

El coro Santa María del Saladillo, amenizó la Eucaristía acompañando con sus cantos.



Los pequeños que recibieron este año la Primera Comunión nos acompañaron en este día. 
Fue una misa multitudinaria, en la que grandes y pequeños celebramos juntos unidos en oración, la Ascensión del Señor y la vuelta de la Virgen de Fátima a la Capellina.



Una vez finalizada la Eucaristía, se preparó todo para comenzar la procesión, que nos llevaría a la Capellina.
Los que abrían la procesión eran nuestros pequeños que recibieron su Primera Comunión a principios de Mayo.




Todos los feligreses, junto con nuestro Párroco, fueron en procesión rezando el Santo Rosario y acompañando con sus cantos.


Una vez llegados a la Capellina, la Virgen fue recibida entre aplausos y vítores de los allí asistentes.


Gracias Madre nuestra, por permitirnos acompañarte en este día en el que vuelves a la Capellina donde permanecerás hasta Octubre
Te pedimos que seas nuestro ejemplo de buenos cristianos, 
y que cómo tú, seamos humildes y aceptemos
 en nuestra vida la voluntad del Padre. 
Amén