viernes, 18 de septiembre de 2015

¿QUIERES FORMAR PARTE DE NUESTRO CORO JUVENIL PARROQUIAL?


¿Cuál es nuestro propósito?

Nuestro propósito es que tras la Primera Comunión, los/as niños/as de entre 10 y 15 años, puedan seguir participando de las actividades parroquiales,como por ejemplo la celebración de la Eucaristía, para que no pierdan su conexión con ella, y se sientan acogidos, a través de un grupo que continúe y acompañe su crecimiento cristiano.

Al pertenecer a este grupo, participarán en la Eucaristía acompañando con sus cantos las misas familiares con los pequeños de catequesis de primera comunión, además seguirán su formación cristiana no solo será teórica sino que se llevará a la práctica, empleando dinámicas grupales, participativas y divertidas, con actividades entretenidas y variadas. 

Uno de nuestros objetivos es conducirlos y acompañarlos hasta el Sacramento de la Confirmación. Y en este camino, les ayudaremos a que descubran y aprendan lo que significa ser un verdadero cristiano, "haciéndolo", "practicándolo, y "experimentándolo" por ellos mismos en sus vidas, entre ellos y fuera del grupo. También,a que aprendan a convivir y relacionarse con sus compañeros al estilo de Jesús; compartiendo lo que son y los valores que tienen con los demás, descubriéndose a sí mismos con las riquezas que Dios les ha dado. Aprendiendo a poner en práctica los valores propios del Evangelio, allí donde se encuentren, en medio de esta sociedad, llevando su alegría e ilusión a través de la música.

Todos los niños y niñas que quieran formar parte de este grupo/coro, y que tengan una edad comprendida entre 10 y 15 años puede apuntarse el próximo sábado asistiendo a los salones parroquiales a las 17:00h. de la tarde.

¡Os esperamos!

lunes, 14 de septiembre de 2015

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ.


La Iglesia celebra hoy, 14 de septiembre, la veneración a las reliquias de la cruz de Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el emperador Heráclito. 

Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. El patriarca Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de Jerusalén.

Entonces, el emperador se despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada. Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor, incluso, se produjeron muchos milagros.

domingo, 13 de septiembre de 2015

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B



Celebramos hoy, el XXIVº Domingo del Tiempo Ordinario, el Señor en este día, nos preguntará: “¿Quién soy yo?” Esta pregunta nos la hace a todos a la vez, y también a cada uno de nosotros en la intimidad, quién creemos que es Él y que creemos sobre Él. En la pregunta de Jesús está implícito también si creemos en Él mediante la fe, la esperanza y el amor. Ojalá, que con nuestras obras, palabras, conocimiento y oración, podamos responderle: Tú eres, el hijo de Dios vivo.
Nuestro camino, a veces será duro, pero el Señor, nos dará la fuerza necesaria para seguir en el camino de la fe con valentía.


La liturgia de este domingo, nos invitan a dirigirnos al Señor con una verdad y sinceridad de nuestra vida. Entre otras cosas, con las buenas obras, el testimonio de fe y el conocimiento de Jesús, sabremos si nuestra fe es auténtica o solamente un adorno en nuestra vida.

En la Primera Lectura (Is. 50, 5-10a) Isaías, coloca el mensaje de Dios en una situación de soledad y persecución, pero es admirable ver la gran confianza y disponibilidad del profeta. Él, no hace oídos sordos, no se excusa, no se echa atrás. Él se enfrenta a cara descubierta, confía en su Señor, sabe que es su abogado y que su ayuda llegará oportunamente.
El Salmo (114) "Caminará en presencia del Señor en el país de la vida" muestra la gratitud del salmista a Dios por haberle librado de la muerte. A nosotros, hoy, nos ayuda a dar gracias a Dios, nuestro Padre, porque no nos ha abandonado ni nos abandona en los momentos de peligro.

En la Segunda Lectura (St 2, 14-18)se nos recuerda que la fe del cristiano se manifiesta ante todo en las obras y, en especial, en el servicio a los hermanos más desheredados;  las obras nacen de la vida y son signo de una opción seria por Cristo; ya que la acción y la contemplación no pueden separarse.

El Evangelio (Mc 8, 27-35) se enmarca en los inicios del viaje de Jesús a Jerusalén. Aquí se plantea la pregunta por la identidad de Jesús. Pedro proclama su fe, y, a continuación, es increpado por su Maestro porque piensa como los hombres y no según los proyectos de Dios. Jesús es el Siervo del Señor que tiene que padecer, como ya lo anunciara el profeta Isaías.



Tú eres el hijo de Dios,
y nosotros hermanos en la fe.
Caminando por tus senderos,
escuchando tus Palabras,
viviendo en el Espíritu Santo.
Tú eres el Mesías,
el que nos salva cuando nos perdemos,
el que nos levanta cuando caemos,
el que nos fortalece cuando nos debilitamos.
Tú eres el hijo de Dios,
el que envía el Padre para que le veamos,
el que envía el Padre para que le amemos,
el que envía el Padre para que le adoremos,
el que envía el Padre para que te sigamos.
Tú eres el Mesías.

Amén

martes, 8 de septiembre de 2015

HOY CELEBRAMOS LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA.

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año lit
úrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.

Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo”, decía San Juan Damasceno (675-749) en una hermosa homilía pronunciada un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana(Jerusalén).

“¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador”, añadía el Santo y Doctor de la Iglesia.

En los Evangelios no se dan datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones que hablan de ello. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala a Nazareth como cuna de María. Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina Probática (de las ovejas). Allí, debajo de la hermosa iglesia románica levantada por los cruzados y que aún existe (la Basílica de Santa Ana), se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.


Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos, como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en piscina probática antes de ser ofrecidos en el templo.

Todos estos datos históricos corroboran el profundo amor mariano de los primeros cristianos y la importancia de la fiesta que se celebra hoy, en la que la Iglesia conmemora el Nacimiento de la Madre de Dios.

“Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente”, explicaba San Juan Damasceno.

“Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres".

domingo, 6 de septiembre de 2015

COMIENZO DEL NUEVO CURSO DEL GRUPO DE CONFIRMACIÓN // CORO JUVENIL DE LA PARROQUIA

El pasado sábado día 5 de Septiembre, el Grupo de Confirmación, a su vez componentes del Coro Juvenil Parroquial de Sta. Mª Micaela, se dieron cita tras las vacaciones, para realizar entre otras cosas con muchas ganas e ilusión los ensayos preparatorios para participar como de costumbre en la Misa Familiar de 19:00 hrs. a partir del próximo 19 de septiembre.



INSCRIPCIÓN A LA CATEQUESIS PARA NIÑOS DE 2º Y 3º DE PRIMARIA.


SE COMUNICA QUE A PARTIR DEL MARTES DÍA 8 DE SEPTIEMBRE EN HORARIO DE 11:30 A 12:30 Y DE 18:30 A 19:30 SE PODRÁN RECOGER LAS SOLICITUDES PARA LA INSCRIPCIÓN A LA CATEQUESIS PARA LOS NIÑOS DE 2º Y 3º DE PRIMARIA EN LA PARROQUIA DE STA. MARÍA MICAELA ( LA BAJADILLA)

LA FECHA LÍMITE PARA ENTREGAR EN LA PARROQUIA LAS SOLICITUDES SERÁ EL DÍA 17 DE SEPTIEMBRE. 

LAS LISTAS DE LOS GRUPOS SE PONDRÁN EN EL SALÓN PARROQUIAL EL MARTES DÍA 22 DE SEPTIEMBRE DE 17:00H. A 18:30H.

XXIIIº DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

Celebramos hoy el XXIIIº Domingo del Tiempo Ordinario, y nos reunimos un domingo más, para celebrar el “paso” y la presencia del Señor entre nosotros. Nuestro Dios viene en persona y se hace salvación para cada uno de nosotros. Dios está deseando curarnos; sólo necesita y espera encontrarnos con el corazón abierto y dispuesto a acogerle.


Dios es Salvación y vida, su presencia siempre es un cambio para el que cree y espera en Él. Por ello mismo, si creemos en Él, todos somos iguales, somos hermanos. Que el Evangelio de este día, además, nos ayude a escuchar y pensar siempre en lo que Dios quiere de nosotros.

En la Primera Lectura (Is. 35, 4-7a) el profeta Isaías proclama, con gozo y fuerza, el nuevo mundo que Dios proyecta. Las dificultades y limitaciones humanas son vencidas por la fuerza de Dios que se hace presente en medio de los hombres ofreciendo su salvación. En un ambiente cargado de desaliento, desesperanza, limitaciones, se recibe como un baño de agua fresca la palabra consoladora del Profeta. ¡Sed fuertes, no temáis!

El Salmo (145) " Alaba, alma mía, al Señor"  describe a Dios como un Padre que muestra una clara predilección por los pobres y marginados, circunstancia que predicó Cristo y que no era tan frecuente en el Antiguo Testamento.

En la Segunda Lectura (St. 2, 1-5) las palabras del apóstol Santiago recuerdan la importancia que a los ojos de Dios tienen los pobres y desheredados de este mundo: Dios ha invertido los valores, pues para Él, ellos son los primeros, los elegidos y los preferidos. Dios ha escogido a la gente que el mundo no aprecia.

En el Evangelio (Mc 7, 31-37) Jesús se muestra como un hombre abierto y sin fronteras, que mira al ancho mundo y más allá de su tierra. El sordomudo es la imagen de los discípulos que van mostrando su incapacidad de entender la buena noticia; es Jesús quien tiene que abrir sus oídos y desatar su lengua. Y es, también, la imagen del creyente de hoy: parece que vivimos incomunicados y que sólo nos escuchamos a nosotros mismos. 
Jesús con estos signos quiere reiterarnos que la acción milagrosa sólo tiene significado para el que cree, ya que el hombre es libre de aceptar o rechazar la gracia que se le ofrece.



Abre mis oídos, Señor,
para que te escuche y no me aleje de Ti.
Abre mis oídos, Señor,
para que nadie me engañe con falsas palabras.
Abre mis oídos, Señor,
para que te conozca cómo eres.
Abre mis oídos, Señor,
para que Tú me guíes y me acompañes.
Abre mis oídos, Señor,
y condúceme todos los días de mi vida

Amén